30.12.17

THE TELLING:
"Blue solitaire"

Proveniente de California, The Telling fue un grupo de escasa y algo dispersa discografía, una banda de sonido dulce, delicado, que nació a mediados de los 80 como un intento de pop electrónico ambiental en la linea de Brian Eno o conjuntos del sello 4AD como This Mortal Coil o Dead Can Dance, como influencias reconocidas. Formado por el matrimonio Don y Sheri Swanson, su primera grabación fue un EP que tuvo como ingeniero de sonido al sintesista Richard Burmer, que pocos años antes había protagonizado una bella estampa de las nuevas músicas con el titulo de "Across the view", una pieza instrumental primorosa incluida en el recopilatorio "Western spaces". Don Swanson había tocado algunas percusiones en el primer álbum de Burmer, "Mosaic" -y repetirá en el segundo, "Bhakti point"-, y convenció al artista de Michigan para que le ayudara en este debut. El EP, titulado simplemente "The Telling", fue publicado en 1986 por el propio sello de los Swanson, In Praesenti, y contaba con cuatro estimulantes canciones, "Ghost of Tokyo" (un buen inicio con sonidos de flauta shakuhachi estilo Enigma), "Cocoon" (corta y de un misterio cercano al de Dead Can Dance), "Sand mass" (atmosférica, con voces etéreas) y "Heaven never end" (de un pop pegadizo muy sencillo). Este corto trabajo presentaba una amalgama de influencias, pero su pulcritud y buena presencia hizo que varias compañías se interesaran por sus composiciones, siendo la elegida por el matrimonio Music West ("por su feroz entusiasmo y la promesa de superar los límites", decían, aunque la cercanía geográfica seguro que también tuvo algo que ver), con la que firmaron en 1989 y lanzaron su primer larga duración en 1990, una prolongación, algo más luminosa, de su primera aventura, con el título de "Blue solitaire".

"Blue solitaire" fue el primer LP de The Telling y, a la larga, la obra mas notable del conjunto, una pequeña (muy pequeña, de hecho, algo menos de 40 minutos) y agradable muestra de canciones sencillas, dominadas por la voz de Sheri Swanson, donde se hace notable un cierto cambio ante el EP anterior, que resultaba algo más oscuro. "True gold" es un bonito comienzo, una canción resplandeciente que fue elegida como primer sencillo, al menos teniendo en cuenta su ensoñador y muy bien realizado videoclip oficial. Muy cerca se sitúa la profunda y no menos hermosa composición que da título al trabajo, "Blue solitaire", mientras que "Guardian angel" es algo mas rítmica, siempre en la suave instrumentación que predomina en el disco. Esta terna inicial representa el encanto de la obra, lo mejor y más recordado de un álbum de cuidada portada y diseño, y letras que tratan de amor, fantasía y esperanza, si bien también contiene dos piezas instrumentales, una de carácter animoso ("Vessel", con la adición de oboe y violonchelo) y otra más interior ("Legend of fountains", con chelo y cuerno inglés). Esos vientos (trompeta, oboe, fliscornio, trompa y corno ingles) son los angelicales contrapuntos de las guitarras de Don Swanson y la voz de Sheri, que también son ayudados por violonchelo y guitarras adicionales, además del piano de un invitado de excepción en el corte final. Efectivamente, tras un pequeño bajón en la segunda parte del trabajo (que aun así contiene la evocativa y agradable "Santa Maria"), éste concluye con luces de un jazz muy calmado, una composición titulada "A mile of broken stone", en la que el piano es interpretado por la estrella de Windham Hill, George Winston (que colaboró por su amistad con el productor del álbum, Frosty Horton), otra muestra de las elevadas intenciones de este conjunto en aquella época. De hecho, "Blue solitaire" llegó a vender 35.000 copias, pero no mantuvo el tirón con su siguiente plástico, "Glimmer field" (In praesenti, 1998), que se movía entre el pop y un jazz vocal calmado e inalterable en demasía, con "Buttermilk Hill" como primer lanzamiento, también con su propio videoclip oficial. Este azul y solitario compacto no fue reeditado por ninguna compañía tras la pronta finitud de Music West, tal vez de ahí provenga en cierto modo su misterio, de la dificultad de conseguir esta pequeña obra 'maldita', cuyo tema que le da título fue incluido en la compilación española "Música para desaparecer dentro", que influyó positivamente en la difusión de sus sonidos etéreos. Una lástima que cuatro años después, cuando el sello Windham Hill publicó el excelente recopilatorio "In search of angels", no pensara en conseguir los derechos de una canción como "Guardian angel", que le iba como anillo al dedo a la temática del álbum.

Es difícil decir algo malo de este sensible trabajo, que se ubica en un limbo estilístico entre el pop, el ambient, la canción de autor y la propia denominación new age, donde se pueden encontrar otras bandas como la mencionada This Mortal Coil, October Project o cantautoras como Julee Cruise o Kate Bush. De intensidad moderada en ciertos momentos, recreando atmósferas íntimas, "Blue solitaire" posiblemente necesitara de otra canción potente para acabar de funcionar mejor y completar su minutaje. Aun así, es evidente su encanto y no desentona en su tono general, en su liviana serenidad se respira la tranquilidad del océano que deseaban transmitir, un 'gran azul' solitario e inmenso en el que, mecidos por un suave oleaje, poder disfrutar de melodías celestiales, sirénidas. A pesar de la desaparición del grupo, Don Swanson continúa su labor musical en solitario, creando composiciones "deslumbrantes y atmosféricas" -cuenta en su web-, principalmente con sus guitarras y percusiones, en estilos muy folclóricos, desde Brasil hasta África.



2 comentarios:

Alberto Escalante Varona dijo...

Menuda sorpresa encontrarme este disco reseñado. Fue uno de los primeros con los que me introduje en el mundillo de las nuevas músicas. Recuerdo la ilusión que tenía allá por 2007, cuando leí una crítica tan positiva en el blog de Warren Keffer que hasta que no conseguí el disco (en mp3, por la mula) no estuve contento. Lo "devoré" un montón de veces. Me dio pena que The Telling no siguiese adelante: por lo que se lee en la biografía de Don, él y su mujer se separaron. Me apena también que este "Blue Solitaire" no esté disponible aún en plataformas de streaming (como sí ocurre con "Glimmer Field", que no me llegó tanto), porque en el álbum que circula por ahí en descarga hay un par de temas con el final cortado. Pero eso no ha impedido que podamos disfrutar de un disco bellísimo. Gracias por recuperarlo en tu reseña.

Pepe dijo...

Sí, la verdad es que el soguiente disco baja bastante el nivel.
Reconozco no haber encontrado aún el CD original (ya llegará), pero la descarga que tengo, al menos, está completa.