9.8.17

HEDNINGARNA:
"Hippjokk"

Tras la furtiva sorpresa que supuso su primer álbum, "Hedningarna", la ebullición del premiado "Kaksi!" y la confirmación del demoledor "Trä", la banda sueco-finlandesa Hedningarna tenía que esforzarse si quería alcanzar el nivel óptimo de esos soberanos trabajos en su siguiente plástico. Sería en 1997 cuando 'los paganos' publicarían "Hippjokk", álbum en el que seguían trabajando con material antiguo de Suecia, Noruega y Finlandia, lo que ellos sentían como "la síntesis del tesoro musical de Escandinavia". El camino elegido en esta ocasión fue más instrumental que antaño, víctimas de la decisión de las vocalistas finesas de la banda, Sanna Kurki-Suonio y Tellu Paulasto, de quedarse embarazadas en aquella época. Al frente del conjunto, por tanto, quedaban Anders Stake, Totte Mattsson y Björn Tollin. Como aportación más destacada, el lapón Wimme Saari, que ya aparecía puntualmente en "Trä", se encargó de poner las voces en varias de las canciones, un cantante muy particular cuyo comienzo de la relación con Hedningarna la explicaban los miembros del grupo así: "Estabamos tocando en el festival de Umea, en Suecia, y Wimme subió al escenario, tomó un micrófono y comenzó a lanzar e improvisar su canto joik sobre la música del grupo, llegando a tal estado de éxtasis que acabo tumbado en el suelo, con el micrófono encima". A la sorprendente instrumentación habitual en el grupo se unían además elementos poco habituales como un didgeridoo o una puntual guitarra eléctrica, así que el experimento resultante no podría ser más interesante y demoledor, dejando un poco de lado la rotundidad rockera para acrecentar otro tipo de influencias urbanas, triphoperas, hasta el punto de hablar de este disco como un claro exponente de un nuevo estilo, el trip-folk.

Publicado en 1997 por Silence, su compañía de cabecera, y distribuído en España por Resistencia (que además tradujo los textos explicativos de las canciones), "Hippjokk" presenta once composiciones, en su mayoría tradicionales. La instrumentación es tan extraña y variopinta como suele ser habitual en ellos, pero todo acaba componiendo un puzzle perfecto: Stake toca violín, violines con teclas, guimbarda, flautas de saúco y de madera, gaita sueca, gong y dos instrumentos chinos, souna -de viento- y jinghu -de cuerda-; Mattsson aporta mandora -guitarra morisca-, ud -laúd árabe-, acordeón y hummel -salterio sueco-, y Tollin se encarga de la percusión, pandereta, tambor de cuerdas y mandora baja. Los dos primeros también ponen sus voces. Como músicos invitados, Ulf Ivarsson (de nuevo la mandora baja), Johan Liljemark (el australiano didgeridoo), Knut Reiersrud (guitarra eléctrica), Ola Backstrom (violín) y el mencionado cantante Wimme Saari, un finlandés lapón (o sami) conocido por su estilo de canto tradicional yoik, un canto normalmente improvisado, sin letra definida, como un modo de expresión entre la persona y la naturaleza. Siguiendo las tradiciones de su pueblo, Wimme ejerce de chamán en parte de esta aventura, la sustitución de los cantos rúnicos fineses por la casi ritual intensidad del yoik, convierte por algunos momentos al trabajo en una novedosa búsqueda en las raíces nórdicas, cuando no en un enérgico carnaval a la particular manera de estos revolucionarios paganos. Cualquier otra banda hubiera arreglado estos temas tradicionales de una manera más académicamente correcta, pero el resultado no hubiera sido ni mucho menos tan distinto y notablemente atractivo. Seis de las once canciones son puramente instrumentales: "Höglorfen" es una polka tradicional, una presunta marcha nupcial que no es sino una presentación de la rotundidad que nos espera en un álbum que, basado en un sonido de apariencia arcaica, logra un sorprendente y adictivo efecto tecno, por su acercamiento a estéticas dance. "Dolkaren" ('El puñal') es sin duda el tema mas hipnótico y espectacular del trabajo, una marcha tradicional procedente del valle noruego de Setesdal, basada en un poderoso ritmo constante sobre el que entran y salen sonidos antiguos que se reinventan dotados de una absoluta e impactante modernidad. Grandioso, sin más. En la parte central del disco habitan tres polkas seguidas, "Kina" ('China') -país que el grupo había visitado diez años atrás-, "Forshyttan" -extraña asociación de cuerdas, de apariencia desacompasada, que derivan en un pequeño clímax- y la calmada "Dufwa", y más adelante "Skåne", que cuenta con la única guitarra eléctrica del álbum, del noruego Knut Reiersrud. En cuanto a las voces, en "Drafur och Gildur" cantan los miembros del grupo, de tal manera que este 'romance sangriento sobre el bien que vence al mal' revive las sensaciones experimentadas en "Trä", ese sonido rudo, rockero, que acabó de propagar el nombre de la banda por todo el mundo. También cantan, pero de manera más extraña, con un toque psicodélico orientalizante, en "Vals I fel dur", adaptación de una pieza del misterioso grupo Philemon Arthur & the dung. Es sin embargo el imprescindible Wammi Saari parte fundamental del apoyo vocalista del álbum, y lo ejerce en "Návdi / Fasa" ('Terror') -maravillosa composición en la que el lapón actúa de manera chamánica, apoyando el contraste con un etno-tecno que alcanza niveles sorprendentes-, "Bierdna" -que suaviza el efecto tecno y acrecenta el tribal con la voz que interpreta al oso y el didgeridoo hacia mitad de la pieza- y una locura final a modo de jam session, una especie de trance improvisado (una polka-groove, señalaban) plagado de voces pseudoindigenas e instrumentos desatados titulado "Graucholorfen". Potentes e hipnóticas tonadas pueblan este reconocido trabajo que experimenta en la repetición de melodías y ritmos, intentando la consecución de trances musicales rozando estéticas dance, pero no olvida la raíz, lo que los miembros del grupo denominan el 'ritmo primigenio'. Tollin hablaba así sobre su forma de trabajar: "partimos de una simple idea básica, una melodía muy sencilla, la escuchamos varias veces para intentar captar el humor, el ambiente, la atmósfera, luego comenzamos a vestirlas con diferentes ritmos, el sonido del bajo, las letras...". Respecto a la extraña, enigmática portada, los miembros del grupo se mostraban igual de misteriosos, por ejemplo Sanna Kurki-Suonio -que no participó activamente en el disco- contestaba: "es el secreto de la vida, no te puedo decir más, siempre debes guardar tu secreto".

Las voces finesas volverían en la siguiente etapa de la banda, por medio esta vez de Anita Lehtola y Liisa Matveinen (de hecho, el siguiente trabajo iba a tener también una base de trío instrumental, como en "Hippjokk", hasta la aparición -oportuna o no- de estas dos féminas con sus cantos runos de Karelia, región al este de Finlandia, al lado de Rusia), pero mientras tanto el rico folclore sueco fue el objetivo del tamiz renovador de este genial trío, que consiguieron una absoluta y original modernidad, entre lo tribal y el sonido rave, en una serie de piezas altamente turbadoras que elevaban a cotas muy altas las prestaciones del grupo con los instrumentos antiguos recuperados que son la clave de su particular sonido. Así, la producción de "Hippjok" es caso aparte por su excelencia y profundidad, y llega a sorprender por su extraordinario magnetismo. Volvía a haber en este plástico una importante labor de investigación y adaptación, el (eventual) cambio de rumbo fue afortunado, el diseño del producto atrevido, la información sonora fabulosa, viva, rugiente... en su dirección un tanto distinta a lo habitual, "Hippjokk" es indudablemente un álbum de confirmación, otro hito imprescindible -y ya deberíamos estar acosumbrados a estas alturas- de Hedningarna.

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2 Comments:

Blogger Nuno said...

Hedningarna es muy bueno!

12:43 p. m.  
Blogger Pepe said...

Cuatro palabras perfectas, no hay más que decir.

1:08 a. m.  

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