17.8.13

NILS FRAHM:
"Felt"

Gustan los postminimalistas, al menos una última hornada con la juventud e irreverencia por bandera, de presentar una realidad distorsionada en sus composiciones, un plano melódico fantasmal revestido de rasgueos, susurros, sonidos de microsurcos, efectos de una cuidada suciedad, imperfecciones buscadas para provocar la reacción del oyente, logrando así una experiencia más personal y más viva, o quizás para reclamar la aleatoriedad en la música, la ausencia en la realidad del sonido puro, ¿quién no ha sufrido al fin y al cabo de un vinilo sucio o rayado en un trabajo perfectamente producido o de toses y ruidos diversos en el concierto de cualquier virtuoso? Ensuciar la música es un arte nuevo, extraño, pero de resultados ciertamente interesantes y para nada deplorables si se acompañan de melodía, ritmo y ambiente en su justa medida, como por ejemplo nos ofrece el joven y atrevido músico alemán Nils Frahm en su trabajo de 2011, publicado por Erased Tapes Records, "Felt".

La casualidad también influyó notablemente para llegar al sonido impuro de esta obra, ya que este pianista alemán al que le gusta componer por las noches, utilizó durante esta época un amortiguador de fieltro en su piano para no molestar a sus vecinos. En estas circunstancias colocó en el interior del instrumento los micrófonos tan profundamente que casi tocaban las cuerdas, captando de esta manera una gama de sonidos superficiales de esos que, en la producción de discos de piano convencionales, se tratan de ocultar para conseguir una total 'asepsia'. Lejos de eso, Frahm se entusiasmó con esos sonidos, hasta el punto de considerar que "la música se convierte en una contingencia, un azar, un accidente dentro de todo este rumor". El piano está más vivo que nunca en "Felt": "Descubrí que mi piano suena hermoso con el amortiguador (...) Mis auriculares se convirtieron en microscopios infinitos que permitieron sumergirme en un mundo de sonidos inaudible". Fue tan apasionante la experiencia que Nils, agradecido, llegó a dedicar el trabajo a sus vecinos, junto a su familia y amigos. Desde el comienzo del álbum, "Keep", el ambiente antinatural se vuelve hermoso y encuentra una razón de ser en la confusión, las intenciones melódicas se abren hueco entre las teclas, y por un momento, ya en los primeros minutos de la obra, se alcanza un enorme clímax que abre un nuevo mundo de emociones para el oyente, que con "Less" se queda definitivamente atrapado por su adormecida melancolía, de nuevo los sonidos externos nos acercan a la realidad y el piano, limpio y conciso, pasea por ese panorama, avanza y se detiene, reflexiona y continúa, pensando, pensando... Por fin se decide y encuentra un camino en el que desarrollar junto a un maravilloso órgano celeste un juego cautivador, un nuevo momento destacado, frágil y deliciosamente corto (de título "Familiar") de esta enorme dulzura en blanco y negro que parece fluir de las manos de este joven genio, que continúa demostrando su innegable clase en "Kind" (delicadeza de cielos oscuros y hojas caídas muy del estilo de Dustin O'Halloran), instantes privados ("Unter"), relajantes ("Old thought", emulando sonidos de campanas) y en el resto de composiciones de un álbum corto pero intenso, de ambientalidad acústica, y esencial en el nuevo minimalismo. En el tramo final, "Pause" abre un resquicio con sus notas graves para la llegada del último corte, "More", la composición más larga del disco, en la que Nils retorna a las intenciones melódicas del corte de inicio, "Keep", pero repetitivo, climático, desarrollado con un mayor sinfonismo y profusión de efectos, con una segunda parte más contenida y un final ambiental en cuyos últimos dos atrayentes minutos, se encierra prácticamente toda la electrónica del trabajo. La utilización de ruidos y elementos disonantes en sus composiciones no es ni mucho menos una característica exclusiva de músicos como Nils Frahm, pero sí que revela otro tipo de búsqueda sonora, más allá de la hermosura y la perfección: "Mi piano me pidió que fuera tranquilo y sensible. Me dijo que si me gustaría tocarlo suavemente, sonaría increíble y poderoso, y mantuvo su promesa". Tras las demostraciones de diversa índole ofrecidas con "Wintermusik" y "The bells", "Felt" ha sido uno de sus álbumes más destacados, una pequeña joya instrumental plagada de detalles, que se puede adquirir en los formatos CD, LP o MP3, y que Nils aconseja escuchar y disfrutar con auriculares.

El jazz, el funk, la world music o incluso el rock y el hip hop inspiran a los postminimalistas creando sonidos inimaginables hace unos pocos años, pero estos 'enfants terribles' no se limitan a absorber ideas sino que las dotan de irreverencia y las revisten de una inigualable clase y atrevimiento a partir de bases sencillas, incluso una gama de instrumentación no excesivamente amplia. Frahm, concretamente, trabaja con el piano y origina una personalidad nueva, un cuerpo de carne, huesos, madera y marfil cuya mente delira hasta lograr el milagro de la creación. Interactuando con otras artes, investigando nuevos sonidos, el talento creativo de este versátil artista se expande en la segunda década de este siglo como un pequeño agujero negro, sólo él sabe dónde está el límite, mientras tanto disfruta con su encomiable riqueza de recursos y nos hace disfrutar con discos como este, de graciosa inventiva y feliz acabado.

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3 Comments:

Blogger Mike Shooter said...

Desconocía por completo a este artista y va de cabeza a la lista de próximas compras.

Gracias Pepe.

11:50 p. m.  
Blogger Pepe said...

Es imposible abarcar todo, amiguete, así como es inevitable acabar encontrando a nils frahm.
El año pasado pude asistir a un curioso concierto suyo en madrid, y fue sencillamente estupendo, incluso sorprendente a pesar de saber con certeza lo q me iba a encontrar.

11:56 a. m.  
Blogger Oliver said...

¡oídos!

http://www.youtube.com/watch?v=_2Usi28hk7U

12:32 a. m.  

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