1.3.13

MIKE OLDFIELD:
"Crises"

Siempre ávido de tener más y más y de acaparar todo el protagonismo posible, el extravagante millonario británico Richard Branson, a la sazón dueño de Virgin Records, llevaba años intentando forzar una mayor comercialidad en la música de su pupilo más rentable, el joven que había hecho del nombre Mike Oldfield un sinónimo de calidad instrumental. Era el comienzo de la década de los 80, y viendo el enorme éxito de Alan Parsons y Eric Woolfson combinando lo instrumental y lo vocal (con la cercanía en el tiempo del grandioso "Eye in the sky", que aparte de su canción homónima o de la expléndida "Old and wise", desgranaba emblemáticas piezas sin texto como "Sirius" o "Mammagamma"), estaba claro que la fórmula funcionaba en el nuevo mercado. Si con el álbum "Five miles out" Mike ya deslizó un par de perlas vocales en las listas de éxitos europeas, con "Crises" iba a ser definitivamente recordado gracias a una de esas melodías radiadas hasta la saciedad en las radiofórmulas, una pieza sencilla y encantadora de título "Moonlight shadow", que en España alcanzó el número 1 de singles en agosto de 1983, permaneciendo 5 semanas en dicha posición y 25 en las listas, siendo superado ese año únicamente por la pegadiza "Words" de F. R. David.

También "Crises" fue el álbum más vendido en España en 1983 (disco de platino con 29 semanas en listas, 5 en el número 1), por delante de Miguel Ríos, Serrat, The Police o incluso de un "Thriller" de Michael Jackson que acabaría por explotar al año siguiente. Precisamente algunas historias se han escuchado sobre cierta llamada de Jackson a Oldfield que acabó contestando la asistenta, situación extraña que no derivó en ningún tipo de contacto entre tales genios de la música. En "Crises", el músico británico disponía de toda la cara A del disco para sus propios delirios, el sello de la calidad más deudora de un "Tubular bells" del que se cumplía en estas fechas el décimo aniversario, una efeméride que coincidió con la mejora de su nefasto contrato con Virgin, tras un difícil acuerdo que iba a atar al músico con la compañía durante toda la década. El título y la portada de este álbum provienen de un cuadro que Oldfield adquirió años atrás al simbólico ilustrador de ciencia-ficción espiritual Terry Ilott, en concreto "Sea of Crises" (que se puede contemplar en el libreto de la gira de 1980), originalmente creado para ilustrar el libro de James Ballard “El mundo sumergido”, si bien no se acabó utilizando para dicho fin sino, convenientemente retocado, para este disco de Mike Oldfield. La suite instrumental, "Crises", con homenaje a "Tubular bells" en su comienzo, es una apabullante colección de ambientes, rasgueos y melodías en una larga composición dominada por guitarras y batería, pero en la que se hace notar el carácter multiinstrumentista de un Oldfield que también se ocupa, entre otros, de las voces, teclados (incluído el fairlight), bajo, arpa y mandolina. Este Oldfield imaginativo encuentra soluciones eficientes a las transiciones, y acaba abrumando por la rotundidad de 20 minutos con momentos de euforia (el comienzo), confusión (un soberbio pasaje que se inicia en el segundo minuto en el que sobre grandiosos guitarreos se escuchan alienantes efectos de sonido), desesperación (Oldfield canta "crisis, crisis, you can't get away" -'crisis, crisis' no puedes escapar'-), esperanza (otro pasaje cantado por Mike, que parece provenir de la portada del álbum: "The watcher and the tower, waiting hour by hour"), o emoción (momento de teclado en el minuto 10), auspiciados por soberanas guitarras acústicas o eléctricas. Además, el lado más rockero de Oldfield, que ya pudimos apreciar en "Five miles out", se muestra en determinados momentos de esta cara A, complementado por un personaje que iba a ser importante en esta etapa de su obra: Simon Phillips. Prestigioso batería de amplia trayectoria, Phillips no sólo aportó unas percusiones vigorosas en este disco, sino que fue responsable en gran parte de la incorporación al mismo del bajista Phil Spalding y del vocalista Jon Anderson, con el que había trabajado años atrás. Además, tan buena impresión causó en Oldfield que acabó por proponerle la co-producción del álbum, cuya cara B se abre con "Moonlight shadow", todo un hit cantado por Maggie Reilly inspirado no por la muerte de John Lennon (como se afirmó y Oldfield desmintió, aclarando que casualmente sí se encontraba aquel día en Nueva York) sino por la película "El Gran Houdini", sobre el mago y escapista húngaro. Bien pensado, tal vez fuera la belleza de Janet Leigh la que alumbrara una de las canciones más recordadas de los 80. La inconfundible voz de Jon Anderson alumbra la animada y placentera "In high places", que no destaca especialmente en el conjunto del disco pero contribuye notablemente a la atmósfera variopinta y desenfadada que impera en la segunda cara. De igual palo es "Foreign affair", cálida y agradable aunque algo repetitiva, una pequeña dosis de calma con la voz de Maggie Reilly que precede a la gran explosión flamenca de "Taurus III" (sorprendente y efusiva demostración de la capacidad de Oldfield con cualquier guitarra y estilo, con la que demuestra que, si se olvida de florituras innecesarias o de influencias negativas, puede ser sencillamente el mejor) y al cierre, deprimente y agresivo, que supone "Shadow on the wall", segundo sencillo del álbum, una contundente canción sobre los derechos humanos interpretada, más que cantada (especialmente en el video-clip), por Roger Chapman. Los dos singles del álbum estaban ilustrados de nuevo por dibujos de Terry Ilott, un detalle de la portada general en el caso de "Moonlight shadow" (con una canción inédita, la desenfadada "Rite of man", en la cara B) y la deprimente pared de una celda oscura en "Shadow on the wall" (complementado por "Taurus III"). Curiosamente, "In high places" también tuvo su edición en single cuatro años después, celebrando el vuelo de Richard Branson con el globo aerostático más grande del mundo.

A pesar de la inseguridad del de Reading con las canciones, la aportación de éstas en el disco es grande e influyente, siendo sus dos composiciones más recordadas sendos temas vocales. El empuje de Branson logró un cambio estilístico (mitad del trabajo instrumental, mitad vocal) con el que Oldfield conseguía contentar a la compañía de discos, pero también aumentaba sus posibilidades de radiodifusión y de atraer a diferentes tipos de público, los que soñaban despiertos con sus largas suites, y a los que les agradaba el pop suave, algo pastelón, de sus canciones. A las anteriormente mencionadas se unió, en la edición norteamericana, el anterior single "Mistake", también interpretado por Maggie Reilly. Mientras tanto, en plena gira europea, un multitudinario concierto en el Wembley Arena londinense servía, en julio de 1983, como conmemoración de "Tubular bells" y como demostración del regreso de Mike Oldfield a los puestos prioritarios del escalafón musical.

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6 Comments:

Blogger Juan Antonio said...

Recuerdo muy bien este disco. Mis compañeros de clase conocían bien de mi gusto por la música de Mike Oldfield, y en cuanto se publicó el disco, raudos y veloces se apresuraron a regalármelo antes que yo me hiciera con él. Todo un detalle. Aún recuerdo el momento, ya hace unos cuántos años de esto.Esperando una cara A de 20 minutos, que desde luego no me defraudó en absoluto, en este momento en el que el de Reading compartía la mitad del disco con un tema largo y la otra mitad con temas instrumentales/vocales.
Muchas personas conocen de Mike Oldfield su famoso tema "Moonlight Shadow" e incluso se planteaban si Mike Oldfield era un hombre o una mujer, al desconocer su obra, pues la voz de Maggie Reilly no la identificaban con la obra de Mike Oldfield. Creo recordar, (que me corrija el maestro Pepe Cantos) que el Sr. Oldfield se encargo en buena medida de realizar el vídeo que soportaba la música del tema Crises.
Personalmente me encanta el tema, la composición y voz de Jon Anderson en el tema "In High Places". Y para nada despreciar "Foreign Affair", muy original y perfectamente interpretado por Maggie Reilly. Y... ¿Para cuando un Taurus IV?

10:35 p. m.  
Anonymous Warren Keffer said...

Me encanta el disco, pero el desequilibrio cualitativo entre el instrumental y las canciones me parece importante. No ocurría por ejemplo en Five Miles Out. De hecho siempre he pensado que Moonlight Shadow sería un éxito, pero calidad no tiene mucha: Oldfield tiene un puñado de canciones mejores, empezando por las de Platinum y Five Miles Out, y siguendo por las de Island y el desconocido Earth Moving.

Un saludo.

3:01 p. m.  
Blogger Pepe said...

En general de acuerdo con Warren, nunca he sido un gran fan de Moonlight Shadow, me gusta pero tal vez me cansé de oirla por todas partes. También pienso que tiene canciones mejores, aunque quizá no tan pegadizas.
En cuanto a "FMO", me parece superior a "Crises" y más compensado, pero este último también merecía un comentario entusiasta, pues presenta momentos memorables.

Gran historia, Juan Antonio, qué buenos recuerdos asociamos a los discos de Mike, y que maravilloso es compartirlo con otros fans.

5:07 p. m.  
Anonymous Venger said...

Conocí a Jon Anderson con este disco, y luego con Shine. Posteriormente profundicé en toda su trayectoria, destacando sus colaboraciones con Vangelis, sobre todo The friends of Mr Cairo. Una voz especial, ¿volverá a cantar para Mike?

10:30 a. m.  
Blogger Pepe said...

Parece difícil, Venger, aunque el amigo Jon parece que sigue en activo, y eso que está cerca de los 70.
No soy fan de Yes, así que me quedo con sus colaboraciones con Vangelis, y por supuesto con Mike.

12:24 a. m.  
Blogger dalia alaa said...


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