8.11.11

PATRICK O'HEARN:
"Indigo"

Desde sus comienzos en Private Music, el músico angelino Patrick O'Hearn mostró una especial fascinación por las culturas más antiguas y reminiscencias mitológicas, esos pueblos misteriosos, incluso olvidados que, por ejemplo, constituyeron la inspiración principal de discos como "Ancient dreams" o "Eldorado". Partiendo de este último, las selvas centroamericanas que albergan viejos enigmas de la humanidad parecen formar parte del gérmen de "Indigo", ciertamente hermosa denominación del color añil, el mismo que domina la portada de este trabajo publicado por Private Music en 1991, definitivamente el último álbum original de nuestro protagonista en aquella compañía. Dicha portada, diseñada por Norman Moore con ciertas semejanzas a tenebrosos grabados de Goya, anticipa el misterio que domina un álbum brumoso, donde texturas y melodías conviven en fascinante armonía. En compensación, una virgen con niño, 'La madonna della sedia' de Raphael, se muestra en la contraportada, acabando de confirmar que "Indigo" es una amalgama de influencias en la mente de O'Hearn. Por ejemplo, sobre su traslado de residencia desde Los Angeles a Houston, O'Hearn comentaba en alguna entrevista que algunas ruinas (en concreto las de un molino) de la guerra civil americana situadas en un enorme parque cercano a su casa también habían sido importantes en la concepción del disco, al tratarse de un lugar de retiro y tranquilidad para nuestro músico ("tal vez parte de la historia dolorosa de la zona influyó en la realización de Indigo").

La evolución de O'Hearn implica que esta es la música que realmente él deseaba siempre hacer: "Ancient dreams" fue como un despertar a otro tipo de conciencia musical en la mente del músico, su concepción privada de la música instrumental fue abriéndose a nuevos públicos desde "Between two worlds", más suave en sus ritmos aunque igual de profundo, y es a partir de aquí cuando se conjugan emoción y maestría en trabajos sublimes como "Rivers gonna rise" y "Eldorado". Desde el propio diseño se puede percibir que "Indigo" es un nuevo paso adelante, un juego de luces y sombras donde estas últimas ganan terreno en ambientes algo más oscuros cargados de magia ancestral. El poderoso recibimiento, una pieza atmosférica, magistral, cargada de estímulos e inequívocas señales sensitivas, de título "Devils lake", constituye la demostración de que viejos espíritus se habían adueñado de la inspiración de O'Hearn, tal vez esos sanguinarios dioses prehispánicos a los que parece ir dirigido ese ceremonioso cuadro sonoro llamado "Sacrifice" y que en "Coba" (espectacular yacimiento maya situado en el sureste de Mexico) encuentran la mejor de las melodías del trabajo, una redonda demostración de clase que caló muy hondo en la época. De nuevo Mark Isham contribuye a crear una atmósfera de otro plano temporal con la trompa -o cuerno francés- en la etérea "Upon the wings of night", si bien desgraciadamente se trata de la única colaboración de Isham en el álbum, y de hecho del último apoyo del trompetista en los discos de un O'Hearn que en "Indigo" cuenta con la colaboración de Warren Cuccurullo en las guitarras. Más delicados, incluso luminosos, son los siguientes cortes, entre los que destaca poderosamente el suave hipnotismo de "The ringmasters dream", donde la percusión juega un importante papel sobre los teclados, las guitarras texturadas y el sempiterno bajo, en un juego tan atractivo como aquel que practicaban los antiguos mayas, en los que los guerreros tenían que introducir la pelota por un anillo de piedra. Un tema que podía haberse extendido en su duración, y que deja paso a la última composición del álbum, una "España" (así, con 'ñ') atmosférica de innegable sutileza. Las percusiones acústicas tan animadas de "Eldorado" tornan en más electrónicas, en combinación con las guitarras texturadas, conformando ambientes tan estimulantes como para que el oyente entre a formar parte del propio disco viviendo momentos tan mágicos, incluso tenebrosos, como "Devils lake", "Coba", "The ringmasters dream" o "Upon the wings of night", ecos de esos tiempos remotos que tanto intrigan a músicos electrónicos como Steve Roach o el propio O'Hearn.

Decir O'Hearn es hablar de cuidados fondos de bajo y guitarras, teclados profundos y ritmos asombrosos, así como ambientalidades palpables, como las sensaciones que desprenden composiciones como "Devils lake", en la que se puede captar la vida animal, la niebla, la caída de la noche e incluso una presencia extraña. Aprovechando el tirón del que aún gozaba el artista, en 1992 Private Music lanzó un eficaz recopilatorio titulado "The private music of Patrick O'Hearn", muy completo salvo por el olvido de "Coba" o "Amazon waltz". Como los catálogos de Windham Hill y Private Music fueron en esta época adquiridos por BMG, el sello californiano publicó en 1997, "Patrick O'Hearn: A Windham Hill retrospective", otra compilación del músico, curiosamente bastante distinta en su selección de las canciones a la citada anteriormente (coincidían tan sólo en un tema) y posiblemente algo inferior en la calidad de las mismas (no incluía algunas de sus composiciones más emblemáticas, como "Homeward bound", "April's fool" o la mencionada "Amazon waltz", olvidada también en el anterior). "Indigo", así como "Ancient dreams", fue relanzado por One Way Records en 2001, nueva oportunidad de conseguir un trabajo excitante y sorprendente que se promocionó con la frase 'en la tradición antigua de los sueños'.

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4 Comments:

Blogger Juan Antonio said...

Poco o más bien nada conozco de Patrick O´Hearn, salvo lo que indicas en ésta y anteriores críticas. Voy a tratar de adentrame en el mundo musical de Patrick O´Hearn, y descubrir esa belleza musical de sus composiciones que indicas. Me llama la atención de forma especial el tema "Devils lake", para ver cómo se plasma musicalmente hablando las sensaciones de captar la vida animal, la niebla, la caída de la noche..... Igualmente iré a las anteriores críticas "Rivers gonna rise" y "Eldorado", para empaparme de conocimiento. Muchas gracias. Un saludo.

4:53 p. m.  
Blogger Pepe said...

Inténtalo, Juan, cualquiera de los discos reseñados es una experiencia. No sólo de Mike Oldfield vive el hombre!!!

9:42 p. m.  
Anonymous Paco said...

Recuerdo que compré Eldorado en el año 89 al poco de escuchar en Dialogos3 el tema Rivers Gonna Rise que me dejó impactado y desde entonces soy un fiel seguidor de la música de este hombre. Y sí, también yo pienso que es un músico que puede gustar especialmente a los seguidores de Mike Oldfield y también de Vangelis como es mi caso. Música instrumental sofisticada con alto contenido tecnológico a veces rítmica otras veces etérea pero siempre emocional e intensa y lo más importante, siempre fiel a un estilo propio y con personalidad.
Por cierto, acaba de sacar nuevo disco, Transitions, donde al parecer (no lo he escuchado aún), vuelve a su estilo más rítmico y percusivo de los 80 abandonado un poco sus incursiones en el ambient más puro y radical de sus últimos discos.
Otro músico que a mi entender va en una linea parecida y puede gustar a los seguidores de Mr. O´hearn es Erik Wollo, también comentado por tí hace poco.
Un saludo.

Pd: Por cierto, entramos ya en el 2012, ¿será el año de un nuevo disco de Mike Oldfield?.

7:35 p. m.  
Blogger Pepe said...

Buen aporte, Paco. Tendemos a hacer comparaciones que a veces no son del todo justas, pues algunos de estos músicos acaparan su propio estilo y denominación. O'Hearn ha sido en general más mayoritario que Wollo, sobre todo por el apoyo de una gran compañía de discos, pero el amigo Erik es tan recomendable como Patrick (aunque reconozco que O'Hearn me llena algo más).

Disco de Oldfield? Ojalá, es cierto que sus últimas entregas han sido muy dispersas en todos los sentidos, pero cualquier cosa de ese buen hombre será bienvenida. Llámame iluso, pero algunos aún seguimos confiando en él.

9:54 p. m.  

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