17.7.11

SCOTT COSSU:
"Wind dance"

Gran parte de los aficionados a la música del sello Windham Hill recordarán con admiración los nombres de Will Ackerman, Alex de Grassi, George Winston o Michael Hedges, entre muchos otros. No serán tantos los seguidores de un pianista llamado Scott Cossu, un músico al que la mala suerte le visitó cuando, en el momento más álgido de su carrera, con sus discos cobrando importancia en el mundillo de la new age y el smooth jazz, buenas críticas y una gira mundial preparada, sufrió un lamentable accidente, un coche le atropelló en Los Angeles y sólo la cercanía a un centro médico salvó su vida tras un traumatismo craneoencefálico grave. Tras varios años de lucha, incluso con una cierta pérdida de memoria, al final Scott Cossu logró una maravillosa rehabilitación y continuó con su carrera, o más bien tuvo que labrarse un nuevo comienzo, en especial cuando la venta de Windham Hill le hizo acomodarse -tras un pequeño paso por Miramar- en el sello de Portland Alula Records.

Años antes, Cossu había recogido sus influencias en un trabajo titulado "Still moments", un disco íntimo para sus amigos y familiares que acabó publicado en 1980 por el sello de Seattle Music is Medicine (subsello de First American Records), que tuvo una calurosa acogida en la costa oeste y le hizo ser requerido para una buena cantidad de conciertos. Will Ackerman conoció a Cossu durante un evento en la universidad de Washington, y enseguida le propuso unirse a Windham Hill, lo que ocurrió el mismo día que también firmó el guitarrista Michael Hedges. Sin embargo fue el otro gran pianista de la compañía, George Winston, el que hizo buenas migas con Cossu, tanto como para realizar alguna gira juntos, e incluso para que solicitara producir el primer álbum de Scott para Windham Hill, el que supuso el disco número 16 de la compañía y que llevaba por título "Wind dance". 1981 fue su año de publicación, y enseguida se convirtió no sólo en una grata sorpresa sino incluso en un pequeño clásico, por su frescura, colorido y júbilo, con una importante base de un jazz muy ligero y melodioso, en combinación con pequeños rítmos étnicos, folkies y una lógica -por su formación- influencia clásica. El ingeniero de sonido iba a ser un Russell Bond que colaboraría años después en los mejores trabajos de Chris Spheeris. Al ser tan cercano a la etiqueta 'new age', nos encontramos ante un disco fácil de escuchar y muy agradable, compuesto en su mayoría por solos de piano, si bien el primer corte del disco, "Jamaica", es una rítmica y subyugante composición de inspiración caribeña, donde la base del atrayente piano se conjuga con la guitarra de Alex de Grassi y una interesante percusión de ida y venida, a cargo de Michael spiro y Paul Dunn, para conformar otra de las canciones emblema de Windham Hill. El chelo de Dan Reiter es el otro instrumento invitado, por ejemplo su quejido acompaña al piano en "Freija", una pieza más intimista, menos agradecida pero muy sentida, un alto en el camino que se sale por un momento del espíritu vitalista del resto del trabajo, esa alegría que se muestra también en la conjunción de instrumentos que lo culmina bajo el título de "Wind dance", piano, chelo y percusión en un entorno jovial y distendido, bailando con el viento cálido de tierras tropicales, una pieza bien construida en la que el chelo reclama momentos más tranquilos en una emocionante pugna con el piano rítmico. Es el colofón a un álbum sobresaliente y fácil de seguir en el que, como ya se ha dicho, predominan los solos de piano: "Demeter - Rejoicing" es una espléndida muestra en dos partes bien diferenciadas, pues tras un comienzo más bucólico, a los dos minutos torna en un pequeño remolino rítmico de fácil asimilación por su semejanza con el estilo de George Winston, en una tierra de nadie lejos de etiquetas. Y sin solución de continuidad, otro enorme clásico del autor y de la compañía, "Kinsa", un solo de piano de aparente complicación por su ritmo frenético, lo que consolida la enorme capacidad del Cossu intérprete. Más sencillos y calmados se presentan las dos composiciones restantes, en cierto modo románticas ("Purple mountain"), incluso cargadas de una cierta espiritualidad ("Almost like heaven"), para una sensación general cálida y acogedora, en aboluto neutra, más bien de un especial regocijo a lo largo de su escaso minutaje, lo cual no le impide recoger varios cortes de cierta enjundia, incluso algunos de ellos ejemplos ilustrativos de la new age más cercana al smooth jazz, el mismo estilo que siguió cultivando en sus próximas entregas, como un "Islands" publicado tres años después que contenía su gran éxito "Oristano sojourn".

Will Ackerman y Anne Robinson aseguraban que la música que editaban en Windham Hill era la que les gustaría escuchar en el salón de su casa. Su buen gusto, que ha perdurado durante décadas, era notable, y el nombre de Scott Cossu fue de los destacados en esa primera época de la compañía californiana. Gran nadador además de excepcional pianista, este músico que lucía en la fotografría de contraportada una frondosa melena y bigote, también aporta a sus composiciones un cierto tono divertido, hasta el punto de llamar a su música 'Heavy mental' o 'National Geographic cósmico'. Y aunque su carrera ha continuado por derroteros de reconocimiento, da que pensar que si aquel desafortunado accidente no hubiera cortado su progresión, tal vez estuviéramos hablando de otro mito de Windham Hill, a la altura de George Winston. No en vano, ahí estaban las comparaciones con Keith Jarrett y algunas críticas entusiastas que definían a este pianista de Ohio como "una de las luminarias del jazz del futuro". Vale la pena, con discos como "Wind dance", comprobar si tenían razón.

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5 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Un pianista que siempre me ha gustado, incluso más que GWinston. Estupenda recomendación.

Pablo.

2:34 p. m.  
Blogger Pepe said...

Tienen momentos parecidos pero son dos músicos bastante distintos. Me quedo con George pero Scott tiene grandes momentos.

9:01 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

a mi me parece que sí es una de las leyendas de windham, de hecho me he comprado ( solo a traves de tiendas de segunda mano ya que lamentablemente muchos de sus discos ya estan descatalogadas ) varios discos de scott, un saludo y buena review.

jaime

11:53 a. m.  
Blogger Pepe said...

Gracias, Jaime, desde luego es un gran pianista, vale la pena rebuscar en las tiendas de segunda mano y conseguir algunos de sus discos.

4:20 p. m.  
Anonymous Jaime said...

No hay que olvidar que a finales de los 80 y primeros de los 90, estuvo actuando en España. Y en sus discos merece la pena, esos momentos con el violonchelista Eugene Friesen (como le gusta a Eugene los duos con pianistas: Paul Halley, Paul Sulivan, Scot Cossu

1:40 p. m.  

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