7.12.06

ADIEMUS:
"Songs of sanctuary"

Entre la neoclásica y la world music, entre la música vocal y la de cámara, entre la incertidumbre y la sorpresa, así llegó el grupo Adiemus al gran público en 1995, por medio de "Songs of sanctuary", un trabajo de fantasiosa portada azulada publicado por Virgin Records en una nueva demostración de buen ojo y oportunismo. El santuario al que hacía referencia el título era interior, un refugio privado al que poder escapar que estaba dentro de cada oyente, de cada degustador de la magia desprendida por las notas de este disco, un proyecto muy especial que dada su calidad y repercusión internacional ha tenido continuidad durante cerca de una década por medio de cinco populares entregas, un álbum en directo y varias recopilaciones. Al frente de este grupo ficticio, de esta espléndida chispa de creatividad auténtica y natural que se llamaba Adiemus, un galés ejemplar, caballero de la Orden del Imperio Británico, de nombre Karl Jenkins.
 
Como base de este trabajo, Jenkins elaboró una pieza de música orquestal, cantada pero sin letra definida, en un lenguaje particular del que importaba más la modulación que el sentido, al efecto de utilizarlo como un sonido más, recurso que si bien de ningún modo era exclusivo de Jenkins, este utilizó de manera impoluta. De hecho, muchas de las canciones de Adiemus serían también bellísimos ejemplos de instrumentalidad al sustituir esas voces por violines o instrumentos clásicos ejecutando el tema solista, lo que realmente ocurrió un año después en el álbum "Diamond music", firmado esta vez por Karl Jenkins. Sin embargo la historia de Adiemus no fue fácil: Jenkins, que tenía gran experiencia en el mundo de la música para spots publicitarios (hemos podido escuchar sus jingles para Levis, Pepsi o Renault entre otras muchas marcas de primera fila), recibió el encargo de la compañía aérea estadounidense Delta Air Lines, para la cual creó una melodía atrayente y poderosa con gran carga multivocal que, al tratarse de la compañía estadounidense más importante en vuelos transatlánticos, llegó a un buen número de países; el efecto que produjo en miles de oyentes lograron el milagro de que la música de ese anuncio que combinaba con excelente gusto la majestuosidad de los aviones con la de simpáticos delfines, fuera aclamada y solicitada. A partir de ahí, Karl Jenkins se dió cuenta de que su idea se había convertido en una entidad que podía inspirar a mucha gente diferente, por lo menos así lo reconocía y enseguida se planteaba la extensión vocal celta, árabe, africana y oriental. "Una de las cosas que me ha excitado ha sido cómo mi idea inicial de Adiemus como un proyecto de grabación se ha desarrollado en una experiencia viva", decía Jenkins al respecto de este "Songs of Sanctuary", sobre el cual no hay que dejar de citar otros tres nombres implicados en el proyecto: la London Philharmonic (a la que se unen ciertos instrumentos étnicos o tradicionales), Mike Ratledge (ex-compañero de Jenkins en Soft Machine, cuya importancia en este grupo -también como coproductor- ha de ser reconocida) a las percusiones programadas, y la vocalista del álbum, o debería decirse la multi-vocalista, ya que el efecto multivocal que tanto popularizara Enya está presente en el trabajo a través de Miriam Stockley, siendo ella, lógicamente, uno de los pilares de la grabación al encargarse de llevar todo el peso vocal de la misma. En las notas interiores del disco se destaca el hecho de esta indispensabilidad, no sólo por la belleza de su voz, sino también por su variedad, control y perfecta entonación, adecuándose perfectamente a los matices centroeuropeo, celta e incluso africano requeridos, todo ello en un contexto cercano a lo religioso. Este ambiente eclesiástico propuesto se combina con un tratamiento vocal con elementos étnicos y de gospel, y un envolvente rítmico que viaja de Europa a Africa con asombrosa naturalidad. La pieza más conocida, "Adiemus", es un asombroso himno multicultural que resume la maravilla de esa fusión, y como protagonista del spot de Delta Air Lines llevó a "Songs of sanctuary" a los primeros puestos de las listas de clásica, músicas del mundo y new age, dado lo difícil de su clasificación y los elementos implicados en la grabación; aparte del efecto multivocal, Mike Taylor interpreta el solo de quena, ese instrumento andino de viento de sonido tan evocador. Evidentemente, Karl Jenkins no sólo depende de las voces para expresarse, y lo demuestra gratamente en momentos como el comienzo de "Tintinnabulum", con las eficaces percusiones de Frank Ricotti y la flauta dulce de Pamela Thorby. "Cantus inaequalis" presenta una belleza del norte de Europa con base gospel, y "Cantus insolitus" es un delicado paseo de Stockley con la orquesta que recuerda a una bonita nana. También habría que comentar la africanidad de "Cantus iteratus", el recogimiento casi monacal de "Amate adea" y esa corta pero eficaz culminación de título "Hymn", aunque en el interior de este trabajo en el que cualquier muestra sería un auténtico éxito, otros dos temas son indispensables, por su composición e interpretación: "In caelum fero" y "Kayama", dos cortes de asombrosa magia y poderosa dulzura, caracterizados por ese efecto multivocal, coral y tribal tan conseguido.
 
La energía que desprende Adiemus va más allá de clasificaciones, pero en su fusión de influencias consiguió confundir a muchos en el negocio de la música, e inspirar a otros para seguir caminos paralelos. En cuanto a "Songs of sanctuary", ese mismo año 1995 contó con varias ediciones con portadas diferentes en Japón, Benelux y Francia (cuyas portadas estaban protagonizadas por los mismos delfines que aparecían en el spot original de Delta Air Lines), así como ligeros añadidos en el listado de temas, con 'radio edits' de "Tintinnabulum" o "Kayama", o la 'Full version' de "Adiemus". Ese fue precisamente el primer sencillo del álbum, seguido por  "Kayama" (estos dos primeros contaron además con su correspondiente y vistoso videoclip) y "Tintinnabulum", todos ellos en ediciones diferentes, acompañados de otras canciones del disco como "Hymn" o "Cantus iteratus", pero con la nefasta característica de incluir, especialmente en Alemania, diversas versiones remix, en particular de "Adiemus" y "Kayama". Eso sí, donde fuera que se escuchara o se encontrara la versión original de este disco, dejaba sin ninguna duda una marca de calidad, la de un concepto que se ha desarrollado a lo largo de una década y que tomó vida en este prodigioso "Songs of sanctuary".
 
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7 Comments:

Anonymous Warren Keffer said...

Me encaaaaaaaaaaaaaaaaanta este disco. Es maravilloso, precioso, sobrecogedor.
De las secuelas he escuchado poco, y lo que escuché no me gustó, me pareció una forma de alargar el éxito. ¿Me equivoco?

Un saludo.

10:29 p. m.  
Anonymous Petete said...

Adiemus fue de los primeros discos que escuché de nuevas músicas, y fue como me empecé a aficionar.
Es un disco muy cachondo porque desde el principio se oye el aullido en celo de Miriam Stockley, como llamando a su macho. Despues dice: "a mi me gusta, a mi me gusta en la cama". A partir del segundo 48 de la canción se puede escuchar cláramente:
"arre burro arre, arre, se te cae la baba". Aunque hablan de un burro está claro que se refieren a un hombre. Y esto lo repiten incesantemente el coro de negrazas que acompañan a Miriam. Vamos, que estan todas muy salidas.
Desde el minuto 1:10 hasta el minuto 1:15 se puede escuchar "ya vale, ya vale" A GRITOS...lo cual me hace pensar.. ¿ya vale qué?...¿que se le caiga la baba al burro?...¿o el qué?...
Pero lo mejor está por llegar, porque en el minuto 2:06 se oye claramente como dicen las negrazas "llama a tu padre", y mientras otras negrazas dicen "arre burro arre, arre, se te cae la baba", otras dicen "tu padre".
El final es apoteósico. Entre gritos de "llama a tu padre" Miriam Stockley con voz de oveja dice "ven a la cama, me gusta en la cama".

Con semejante panorama,¿cómo no engancharme a las nuevas músicas?.

2:40 p. m.  
Blogger Pepe said...

Petete, me acabas de confirmar lo que ya sabía, que estás enfermo. Sólo puntualizo una cosa de todo lo que tú escuchas en tan grande composición: que el coro de negrazas del que hablas es solamente la voz de Miriam Stockley repetida numerosas veces.

También hago un llamamiento a los demás lectores del blog: no todos los que escriben aquí están tan salidos como el amigo petete, la mayoría somos (o nos tomamos por) gente normal, aunque todos tenemos algo de freak, no?

9:33 p. m.  
Blogger giroaj said...

Hola pepe,

Pase a saludar y ver q novedades has puesto. Enhora buena por tan magnífico blog. Eres un currante nato...no veas la de discos q ya llevas !!!

Este disco ya clásico no se pasa nunca, lo escuchas y reescuchas con el tiempo y...sigue buenísimo.

Saludos, :)

2:28 p. m.  
Anonymous Petete said...

Je,je,je.
Reconoce tubos que adiemus tiene mensajes subliminares.
Aprovecho para FELICITARTE por tu cumpleaños, que si mis pies no me fallan, es hoy.
NOS VEMOSSSSS

3:34 p. m.  
Blogger Pepe said...

Sí que era mi cumpleaños, campeón, muchas gracias. Ah, y tú verías mensajes subliminales hasta en una pared blanca.
Giroaj, parece que fue ayer cuando empezaba con ésto y fíjate. Lo único es que ahora casi no tengo tiempo de poner más críticas, pero iré poco a poco. Saludos.

5:03 a. m.  
Anonymous Jaime said...

Este primer disco de Adiemus fue un impacto, un hito junto a los primeros de la misma época de BEAUTIFUL WORLD y DEEP FOREST, que mostraban nuevas vías, que terminaron poniéndose de moda. Es difícil y arriesgado destacar que es lo mejor del álbum, pero los 3 primeros temas son buenísimos.

6:58 p. m.  

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