26.11.06

WIM MERTENS:
"Jardin clos"

Pocos músicos son capaces de abarcar tanto, de sorprender en sus planteamientos, de igualar sus niveles artístico y humano como Wim Mertens. Poseedor de un talento sin límite, su pelo encanecido no limita su inspiración, como demuestra a cada paso de su prolífica carrera, en la que siempre ha intentado evitar el poso de marginalidad (aunque también de popularidad, al menos durante los 80 y los 90) que acarrea el minimalismo, acercándose por igual a un clasicismo fácil de seguir como a una experimentación algo más complicada. Entre medio queda su obra para piano, melodías llevaderas complementadas por la inclasificable voz del belga, falsete tan interesante como criticado. En su abultada trayectoria, jalonada de éxitos fácilmente recordables ("Close cover", "Humility", "Maximizing the audience", "No testament", "Al" y un largo etcétera), una de sus obras más completas y asequibles es "Jardin clos", producido por el propio Mertens y publicado por Les Disques du Crépuscule en 1996, con un título que hacía referencia, según palabras del propio músico, a "una expresión del siglo XIII usada en Alemania y Bélgica, un grupo de mujeres independientes que crearon esta imagen visual como un lugar fantástico donde poder expresar, vivir y crear juntas su propia forma de arte". Sin saber muy bien por qué, tal vez por esa inspiración femenina, se acaba encontrando en este trabajo una perfecta artesanía musical -como el elaborado relicario que muestra la portada, realizado en uno de esos 'jardines cerrados'- a lo largo de sus ocho temas, por lo general en un tono amable, fácil de escuchar, y abiertamente comercial.

Mertens suele tener una claridad inusitada en sus ideas, y este disco sabe ser atrevido, emocionante y entretenido, con desarrollos elegantes y prácticos de unas piezas no precisamente cortas aunque no tan largas como para resultar aburridas en ningún momento. Fiel a un estilo característico, Wim se reinventa continuamente, y su personalidad sale a la luz cada vez que aparece su voz y su sorprendente lenguaje propio. Su manera de encauzar vocalmente las canciones -en falsete- es tan particular que ya es un clásico absolutamente fundamental en la historia de la música, si bien en "Jardin clos" -como en otros grandes trabajos como "Maximizing the audience" o "Shot and echo"- hace una excepción y otorga ese protagonismo a la soprano belga Els Van Laethem, hermana de Katelijne Van Laethem, también soprano que había cantado en "Shot and echo". Precisamente fue en "Shot and echo", álbum que servía de apertura al desenfadado estilo que acaba llegando hasta "Jardin clos", donde sonaba -aunque tímidamente- por vez primera la guitarra en la obra de Wim Mertens. Fue un inesperado suspenso en el conservatorio en la asignatura de guitarra lo que llevó a nuestro personaje -aunque seguramente no sólo eso- a convertirse en autodidacta, y a no utilizar prácticamente la guitarra en sus discos, por lo que sorprende su glorioso rescate en "Jardin clos", por ejemplo su inclusión en la portentosa pieza de apertura, "As hay in the sun", que pasa de la curiosidad inicial a la extrema belleza final, en su acompañamiento con la banda (soberbio diálogo cuerda-viento), ese conjunto tan maravilloso del fiel amiguete Dirk Descheemaeker, que comprende no sólo el clarinete, trombón, tuba y trompeta al mando de éste, sino también unos maravillosos violines, violas y cellos, que dotan de una potente orquestalidad al disco. De hecho, siendo Mertens hombre de piano, voz y metales como instrumentos predominantes en su música, no había otorgado protagonismo al violín (sí a alguna tímida viola) hasta su aparición estelar en "Maximizing the audience" y, pocos años después, en "Alle dinghe" (que incluía la maravillosa "Al"). Su inclusión en el disco anterior a este, "Shot and echo", había sido bastante testimonial. El piano toma de nuevo las riendas al comienzo de la completisima y excitante "Often a bird", de una intensidad creciente, sorprendiendo que en una duración tan corta puedan decirse tantas cosas. Se trata sin duda de una de las mejores composiciones del álbum junto a la siguiente, la preciosista "Wound to wound", más delicada una, más atropellada otra, pero ambas expresivamente perfectas, bien en su sencillez, bien en su ordenado caotismo (el desbordante y barroco final de "Wound to wound", de aplastante hermosura, donde se solapan con sorprendente aunque forzada coherencia instrumentos, ritmos y texturas). Acaba aquí una sorprendente primera parte del álbum, de apabullante instrumentalidad, que se intenta compensar (e igualar cualitativamente) con una parte vocal que se inaugura con la alegre y desenfadada "Out of the dust" y con "A secret burnng", dos piezas que nos trasladan unos años atrás por su forma de utilizar la voz, de manera mas cantada, en cierto modo lírica (atención a los giros de la segunda), que en sus trabajos más concretos de piano y voz, n oen vano la voz de la soprano es excepcional, como también lo es en "Hedgehog's skin", en la que se escucha además una voz masculina, otra soberana composición en la que sorprenden sus glissandos finales. "Pierced heart" es otra pieza sin voz con un toque distintivo, en la que agrada sobremanera la guitarra, de punteos firmes, que conduce la composición por un camino de excelencia durante diez minutos, creando un efecto narcótico. "Not me" es la eficaz culminación en clave minimalista del disco, donde su propia mujer, la española Chusa de la Cruz, y la holandesa Sylvia Kristel (más conocida como la protagonista de la película erótica 'Emmanuelle'), enumeran una sugerente cuenta atrás sobre un fondo sencillo y repetitivo donde las cuerdas tienen la voz cantante. En 2008 EMI Classics reeditó el trabajo en formato digipack con la incorporación de un nuevo corte, "Only hurry" (que incluye en su melodía una referencia a "A secret burning"), que aparecía en el CDsingle de "As hay in the sun" junto a la sosegada "Years without history" y un tema oculto, una auténtica rareza sin título que comenzaba con una bonita pieza llamada "We are the thieves", posteriormente incluida en el DVD "What you see is what you hear".

Músico genial pero incomprendido en exceso (él mismo se encarga de provocar incomprensión con sus cambios de registro y la dificultad de algunas de sus obras ante la facilidad de otras), admirado y odiado a partes iguales, Wim Mertens es uno de los bastiones de las Nuevas Músicas (incluso en la música contemporánea, aunque ciertos sectores retrógrados de la crítica clásica siguen ignorando sus méritos). Licenciado en musicología y autor en 1980 del libro "American minimal music" -dedicado a la obra de Philip Glass, Steve Reich, Terry Riley y La Monte Young-, forma una terna indispensable con el propio Glass y con Michael Nyman en cuanto al minimalismo más popular -pero a la vez con una enorme calidad- de finales del XX y comienzos del XXI. Así es Wim Mertens, que como una cornucopia parece representar la fecundidad inacabable, una cuantiosa producción que no suele dejar indiferente a nadie, como en el caso del impactante "Jardin clos", una obra completa y anonadante en la que es sin duda difícil (ahí entra en juego la sensibilidad de cada oyente) escoger un tema o siquiera grupo de piezas favoritas en tan gran conjunto.








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14 Comments:

Blogger Pepe said...

Tengo que hacer un llamamiento obligado a que mi amiguete Christian Glaría, como grandísimo conocedor -y conocido, diría yo, ya que han podido "charlar" varias veces- de la obra de Mertens haga algún comentario a este disco y sobre todo nos cuente cómo respondió a la injusta crítica nefasta que recibió este trabajo en la revista Voice.
Saludos, Christian, espero que dejes caer por aquí tus conocimientos al respecto.

3:57 p. m.  
Anonymous venger said...

Yo también creo recordar alguna mala crítica pero he ido a un concierto y estaba a tope. Un saludo, me encanta tu blog.

10:34 a. m.  
Anonymous Christian said...

Pues con gusto me hago eco del llamamiento de mi amigo Pepe. Además, tratándose de Mertens, me costará poco escribir unas líneas sobre el álbum que nos ocupa, justo a diez años vista de su publicación.
Vamos a ver, por situar el contexto... El anterior disco para grupo que había publicado era "Shot and echo", en la primavera del 93; un disco fantástico que me produjo una tremenda impresión, empezando por una canción, "Shot one", que terminó de convencerme de que este hombre podía ser un fuera de serie, un músico de otro planeta, cuando se lo proponía. Después habían llegado dos obras al piano: "Epic that never was" (en directo) y "Jeremiades", surgiendo entre ambas el épico y mastodóntico ciclo "Gave van niets", como continuación del anterior "Alle dinghe". Así que yo, personalmente, tenía mucha curiosidad de ver por dónde irían los tiros en un nuevo disco para grupo. Y aquí llegó "Jardin clos", un disco brillante y contundente que, sin embargo, en algunos momentos puede pecar de excesivamente barroco. Los dos primeros temas son de lo mejorcito, verdaderos singles, fusiones perfectas de instrumentación clásica con esquemas pop (¡qué buenas canciones pop haría este hombre, si no fuera porque no le gusta nada poner letras con sentido semántico!). "Wound to wound" es majestuosa, y la primera mitad me dejó temblando cuando la puso Trecet en estreno; pero la segunda parte, en la que se superponen todas las voces, queda un pelín larga y barroca. Especialmente vibrante suena la versión en directo, en la que los vientos sustituyen a las cuerdas para mayor lucimiento del gran Dirk. "Out of the dust" es corta, bella y sugerente; es más, se podría decir que, al igual que el resto del disco, rezuma erotismo y desafío, como en otras obras de Mertens. "Hedgehog skin" y "A secret burning" tienen mucha producción y algún que otro exceso barroco, frente a la austeridad, digamos, de "Motives for writing", pero son efectivas. "Pierced heart" es hiptónica y tiene un cierto toque de triste desolación; el propio Mertens reconoció que había algo de penitencia en ella (recordad lo del suspenso en guitarra y el gran dolor que le produjo de joven). "Not me" es una de sus "counting pieces", es decir, canciones en las que se va contando mientras progresa la música. Conozco otra de esas piezas, interpretada por Rika Hirose (una novia japonesa que tuvo, y que le inspiró un tema de piano bellísimo titulado "Hirose"), llamada "Stretti", si mal no recuerdo, y publicada en el single de "No testament".
Hablando de cd singles, "Jardin clos" también tuvo el suyo: "As hay in the sun", que, además de otras piezas inéditas, contenía una sorpresa: un tema oculto, que había que encontrar dándole al play y rebobinando la primera canción... ¡hacia atrás! Entonces, podía escucharse un tema en el que Mertens utilizó un programa informático de última generación con el que había mezclado todos los temas del álbum para que sonaran a la vez. En fin, algo difícil de explicar; si eres de los poquísimos que compramos el single de importación, sabrás a qué suena. El propio Mertens me dijo, tras su concierto del 98, que, cuando escuchaba ese tema, le daba dolor de cabeza...
Dolor de cabeza también me dio a mí adivinar de dónde venía la canción que podía escucharse nada más comenzar el tema oculto. Se trataba de un verdadero inédito de las sesiones de "Jardin clos", que comenzaba prometedoramente con un piano soberbio. ¿De dónde salía esa pieza y por qué no la incluyó en el álbum? No conozco la respuesta, pero sí se ha hecho justicia ya, porque Mertens la incluyó en el concierto conmemorativo de su 25 aniversario como compositor que dio en Bruselas el año pasado. Dicho concierto, llamado "Maximizing the audience", fue un auténtico festival en el que Mertens repasó algunos de sus éxitos de inspiración vocal arropado por un pequeño conjunto de cuerdas y un grupo vocal femenino. Fue retransmitido en directo por Internet, y algún alma caritativa, por si lo estabas preguntando, lo ha colgado por emule para delicia de cualquier mortal. En este magnífico concierto, os decía, se incluye ese inédito vibrante de las sesiones de "Jardin clos"; el tema se titula "We or the thieves", como el propio Mertens me había revelado hacía poco durante su última visita a Zaragoza. Por cierto, el citado concierto acaba de ser editado en DVD, el primero en la carrera de Wim.
Y, claro está, tengo que comentar el asunto de la crítica de Voice... Pues justo tras la aparición del álbum que nos ocupa, apareció una crítica desalmada que no sólo lo ponía a parir sino, y esto es lo grave, se permitía meterse con los oyentes y fans, tildándolos de biempensantes y aburguesados. Y eso no lo soporté. Así que le mandé una contundente carta al director que fue publicada poco después. Entre otras gracias, decía la señora que hizo la crítica que Mertens era escuálido de ideas; está claro que no sabía nada de "Alle dinghe" o "Gave van niets", por ejemplo...
En fin, resumiendo, gran disco "Jardin clos", aunque algo barroco a ratos, y con una clara orientación comercial. De hecho, Mertens llegó a participar en "Lo + plus" y se prestó alegremente a las bromas de la pareja entrevistadora, siempre manteniendo la flema belga que le caracteriza...
Como primicias, para los interesados en Mertens, puedo deciros que él mismo me contó que para la próxima primavera podrá ver la luz un nuevo disco para grupo, pues tiene muchas piezas compuestas ya. Y, para después, un proyecto especial para... ¡guitarras!
Con este hombre todo es posible.

11:54 p. m.  
Blogger Pepe said...

No tengo palabras, Christian, de hecho se me podría escapar alguna lagrimita si vuelvo a leerlo!!!
No recordaba lo de 'Lo + plus', impresionante estampa ver a Mertens en un programa tan visto como ese. En cuanto al CDsingle de "As hay in the sun" y su tema oculto, aún tengo por ahí tu grabación en cassette, qué tiempos.
Gracias por compartir conmigo tu maestría mertensiana.

En cuanto a Venger... ¿ese no era el malo de "Dragones y mazmorras"?

1:29 p. m.  
Anonymous Rodri said...

Yo también me quedé flipado al leer aquella crítica en Voice, sobretodo después de escuchar el disco y haberme encantado.

Se puede criticar un disco, decir que no nos ha gustado, pero no tan destructivamente.

Felicidades por el Blog, me parece una maravilla que compartas tus impresiones sobre todas éstas músicas.

Saludos.

9:43 a. m.  
Blogger Pepe said...

Hola, Rodri. Como curiosidad puede que a alguien le interese leer esa crítica, así que la voy a buscar (cuando tenga tiempo) y en unos días la pondré aquí. Yo también me sentí indignado.
Un saludo.

9:28 p. m.  
Anonymous Matias Buenas said...

De compositores de soundtracks hay otros tantos y algunos muy buenos, los cuales se podrían encasillar dentro de los Nuevas Músicas: Mark Isham, Hans Zimmer, Ennio Morricone, James Newton Howard, Craig Armstron (muy bueno), Klaus Badelt, destacable el trabajo de Edward Shearmur K-Pax, Cliff Eidelman. Sección Soundtracks imprescindible. Y sección electrónica también: Los de la central eléctrica -Kraftwerk-, Tangerine Dream y demás

10:20 p. m.  
Blogger Pepe said...

Los músicos mencionados componen una mezcla muy variopinta, y desde luego la lista podría ser interminable. De ellos me quedo con Newton Howard, cuyas músicas para los films de Michael Night Shyamalan me emocionan sobremanera, pero cómo no admirar a Ennio Morricone o Hans Zimmer?, y en un contexto más ambiental y separados por unos cuantos años, a Isham y Armstrong? Algunos de ellos quizás tengan su apartado en este blog, por ejemplo no me olvido de Tangerine Dream o Kraftwerk, lo que pasa es que tengo tan poco tiempo... (necesito unas vacaciones).

12:25 a. m.  
Anonymous Matias Buenas said...

Antes de nada, gracias por tu atención.
Los que empezamos con Mertens quien no recuerda los entrañables 'Maximizing the audience, 'After virtue' o 'A man of no fortune and with a name to come' donde aparece su famoso 'Multiple 12'.
De paso destacar la influencia de los compositores de 'Solo Piano' que han tenido dentro de estos ambitos musicales: Philip Glass, el mismo Mertens, Jim Chappel, Philip Aaberg, George Winston (muchos de ellos provinientes de Windham Hill), Liz Story (no quiero dejar de destacar su precioso tema 'Escape of the Circus Ponies'), y tantos otros...

11:49 a. m.  
Blogger Pepe said...

He encontrado la crítica de la señorita Bárbara Brncic en el número 15 de Voice, en la que suelta frases como "músico escuálido de ideas". Más abajo leo con estupor: "Instrumentistas nada virtuosos para un sonido que tampoco presenta mucha dificultad. Partes desafinadas de la sección de cuerdas, aburridos vientos contagiando apatía en cada nota, arpa de escasos recursos, de efecto barato (...) Si a uno le gusta lo fácil y agradable, este tipo de música sería perfectamente audible si cumpliera con un mínimo de decencia en las interpretaciones, si no fuera tan chapucera ni tan descaradamente insultante a nivel de producción". No puedo seguir, me da una mezcla entre risa y taquicardia, pero culmina con expresiones como "ingrudo infame" y llamando a sus seguidores "bienpensantes y aburguesados".
Christian respondió en el 18 con una estupenda y respetuosa misiva en la que decía sentirse "ofendido personalmente". Comenzaba lamentándose de que alguien que hace un comentario despectivo sobre el minimalismo acabe criticando un disco de estas características, luego señalaba como dudoso el dictámen sobre la profesionalidad de los instrumentistas y sobre la producción, "pero lo que resulta totalmente ofensivo, e incluso hiriente" - continuaba- "es el conjunto de lindezas con que obsequia a Wim Mertens y a sus admiradores (...) ¿Sabe que Wnim Mertens llega a pasar componiendo hasta diez horas diarias?, ¿cuantas escuchas ha dedicado usted a 'Alle dingue' o a 'Gave van niets'?; si lo hiciera no concluiría tan alegremente eso de que presenta el mismo producto por enésima vez, y de paso, tampoco mentiría. El señor Mertens, lejos de aprovecharse de la inopia musical de sus oyentes -le agradezco a usted su apreciación, Excelentísima Institución para Salvaguardar la Belleza y Honra de la Música- decidió hace bastante tiempo dedicar su vida a la música, creando y perfeccionando una expresión que ha cautivado a muchas personas, entre las que me incluyo". Tras otras líneas igual de ilustrativas, el amigo Christian concluía así: "Me ha resultado totalmente inaudito encontrar en una revista como Voice un panfleto tan injurioso e inconsistente como el suyo".
Tres hurras por Christian.

4:15 p. m.  
Anonymous Christian said...

Gracias, Pepe, por rescatar aquel incidente en su décimo aniversario; ¿ha pasado ya tanto tiempo...? ; )

4:36 p. m.  
Blogger Jacob Jimenez Lechuga said...

Disculpen mi ignorancia pero me gustaría saber qué diablos dicen las voces en algunas de las composiciones de Mertens.
¿Hufhuf dice algo en especial o está todo inventado?
¿Y qué hay de Hedgehog skin o We are the thieves?
Si es que acaso están en algún idioma que yo no conozca, ¿hay modo de leer las letras en algún sitio de internet?

3:02 p. m.  
Anonymous Christian said...

Tu ignorancia es completamente disculpable: todos los que escuchamos a Mertens hemos pensado alguna vez que sus sonidos son semánticos. La verdad es que no es así: son fonemas que recuerdan al latín o a lenguas antiguas. A veces suenan palabras como "you see" o "Rika Hirose" (en las piezas homónimas) o incluso "Richard Wagner" (en su clásico "Maximizing the audience"), pero es algo circunstancial. La voz, como siempre se ha preocupado de aclarar él mismo, es un instrumento más en sus obras.
De hecho, a Mertens nunca le ha interesado trabajar con libretos o textos para su música porque, según él, esto transmite ideología, y es la música la que debería transmitir por completo una historia al oyente sin necesidad de palabras que la acompañen.

5:22 p. m.  
Blogger Pepe said...

Gracias de nuevo, Christian, por resolver esas dudas que seguro no son sólo de Jacob.

6:15 p. m.  

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