19.10.06

RAVI SHANKAR & PHILIP GLASS:
"Passages"

Los encuentros de formas musicales de uno y otro lado del mundo han posibilitado fusiones notables en la historia de la conocida como World Music, Folk o Música Étnica, epítetos que más o menos vienen a ser prácticamente lo mismo. Pop, rock y música clásica se han beneficiado por igual del acercamiento de ideas y tradiciones entre oriente y occidente, concretamente un caso de interés extremo se centra en la fusión de minimalismo y música clásica india que ejecutaron Philip Glass (Baltimore, Estados Unidos, 1937) y Ravi Shankar (Benarés, India, 1920) para Private Music en 1990 bajo el título de "Passages", una historia ideada por Ron Goldstein (presidente de Private Music en esa época) que, aunque se acabara de concretar en el eficiente sello neoyorquino fundado por Peter Baumann, tuvo su germen en París a mediados de los 60, cuando Philip, que estaba estudiando con Nadia Boulanger, trabajó como asistente de Ravi para transcribir a la notación occidental la música que éste estaba componiendo para la película 'Chappaqua'. Glass destaca en el prefacio del libro de Shankar 'Mi música, mi vida', el arte musical nuevo que el indio estaba contribuyendo a crear con sus colaboraciones con músicos clásicos como Menuhin o Rampal, y más populares como la que acabó por acercarle a la fama años después, la figura de George Harrison. El propio Glass cambió su orientación musical tras conocer a un Ravi Shankar que le acabó por descubrir la concepción tan distinta y fascinante de la música india, sus ciclos repetitivos, que le sirvieron de inspiración para su conocido estilo. Tuvieron que pasar más de veinte años para el reencuentro en forma de disco, pero el tiempo no es lo más importante en esta historia, ya que cuando dos talentos como los de Glass y Shankar se unen lo único que se puede esperar de ellos es una obra maestra, más allá de la distancia, de la cultura o de las estéticas.

Estos dos genios de nuestro tiempo consiguieron con "Passages" una obra altamente obsesiva, cuya principal sensación al escucharla es la de un largo viaje. Bajo la producción de Kurt Munkacsi (la parte de Glass), Ravi Shankar y Suresh Lalwani (la de Shankar) se desarrolló una idea bien sencilla, la de dividir las seis canciones contenidas en tres para cada uno de los músicos, pero versioneando canciones del otro, de tal modo que resulta curioso y altamente gratificante comprobar cómo en cada una se puede intuir la firma de su adaptador, a la vez que la del autor original. "Offering" es el tema de apertura, una 'ofrenda' de Ravi Shankar que comienza con un delicado juego de saxos para cambiar a los tres minutos al más puro estilo glassiano, derivando en una pieza magistral a medio camino entre el minimalismo y las escalas hindúes. La música fluye con sugestiva gracilidad, y en su colosal magnetismo se aceptaría el bucle eterno, pero el saxo soprano acaba anunciado la cercanía del fin, al que él mismo nos conduce. El clásico sitar y una bella trompeta inauguran la siguiente tonada, "Sadhanipa", bonita recreación de Philip Glass plena de alegría oriental, donde vientos y cuerdas se entrelazan en un alegre y exótico baile, como el que el propio Shankar podría haber ejecutado en su época de bailarín. Glass vuelve a firmar el tercer corte, sin duda uno de los mejores del trabajo: "Channels and winds" presenta un contínuo clímax con un ritmo penetrante y la conducción fantasmal de un hipnótico coro femenino, culminación de una conjunción de dos formas de ver la vida, una estructura rítmica que se convertía en principio único, condicionante que Glass descubrió en su primer acercamiento a este tipo de música y que desde entonces aplicó tan eficazmente a la suya. En el último de los temas de Glass, "Ragas in minor scale", hay un pequeño cambio de papeles, siendo la base del propio Shankar y las ragas (bases melódicas de la música clásica India) de Glass, con el protagonismo del sitar sobre la gran orquesta, si bien un soberbio giro a mitad de pieza con gran actividad de violines y flauta, la complementa de forma maravillosa. Las ragas son capaces de crear un impacto emocional en el oyente: "De la misma forma que una tele vacía puede llenarse de colores y formas, así es como la mente humana receptiva puede 'colorearse' o verse afectada por el sonido placentero y balsámico de un raga". Restan las últimas dos composiciones de Ravi Shankar, llegando en este momento a otro de los puntos más destacables del álbum, "Meetings along the edge", donde melodías de ambos músicos se desarrollan en solitario para después combinarse en un torbellino de fuerza y emoción que desemboca en un final poderoso y eufórico, tras un viaje por el límite, por la frontera entre dos mundos que se dan la mano. El disco acaba con un largo tema orquestal en continua variación de título "Prashanti", fácil de escuchar, en busqueda de la paz interior.

Ravi Shankar opinaba pocos años antes de morir (en diciembre de 2012, tras 92 años de intensa vida) que el acceso globalizado a la música ha atraído a la generación más joven y la ha hecho más consciente de este arte de lo que nunca había sido con anterioridad. "Passages" es precisamente uno de esos discos que pueden hacer que cualquiera se convierta irremediablemente a la adoración por la buena música, como Glass fuera presa irremediable décadas antes de las formas y pautas de la música oriental. La fusión es de gran riqueza tonal, consiguiendo la intención primaria de "promover una mejor comprensión mutua entre las dos tradiciones musicales". Por descontado que Shankar nunca cerró los ojos ante otras influencias, cuando trabajó en All-India Radio, en los 50, comenzó a utilizar violines en sus composiciones, pues "podían expresar todos los delicados matices de la música india de manera muy bella". En definitiva, en esta inefable maravilla de título "Passages" no importa en realidad quien versionea a quien, ni quien gana en este juego de genialidades, priva la colaboración y sale ganando la raza humana, o por lo menos la pequeña parte de ella que, como con las películas de Godfrey Reggio (de cuyas bandas sonoras se ha encargado Philip Glass), se atreve a disfrutar con esta más que sugerente interacción de genialidades, y es que los caminos de ida y vuelta en los encuentros musicales entre oriente y occidente iban a contar con una maravillosa prolongación a finales de los 80 por medio de los mismos protagonistas que se encontraron en París 25 años atrás, Shankar y Glass, Glass y Shankar.

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6 Comments:

Anonymous Warren Keffer said...

De Glass he escuchado tres discos: Las horas, Mishima y Glassworks. Mishima me entanta, es magnífico, Las horas no está nada mal y Glassworks no me llama mucho. Pidiendo recomendaciones, Mishima siempre es el que más se menciona, y también me dicen que el resto de discos son más o menos igual.

Este que comentas, ¿se sale mucho de la tónica habitual de Glass?

6:58 p. m.  
Blogger Pepe said...

Se sale bastante, en el sentido de que es un disco compartido, y está enfocado hacia la música hindú, es decir, es más world music que los que mencionas arriba, de los que me quedo con "Mishima", que tiene momentos impresionantes, y "Glassworks", que me parece otra auténtica joya.
Si has visto "El show de Truman" habrás escuchado música de Glass que Peter Weir metió en la banda sonora aunque pertenecieran a "Mishima" y "Powaqattsi" (de hecho durante medio segundo se ve al propio Glass tocando en el estudio desde donde Ed Harris hace el programa).

2:14 p. m.  
Anonymous jaimixx said...

Conocía este álbum, cuando se junta lo mejor con lo superior no puede haber otro resultado: excelente

6:16 p. m.  
Anonymous Jaime said...

Sólo una puntualización, Godfrey Reggio no es hindú, sino estadounidense (estaba en una orden religiosa), pero tranquilo, no es el primer lugar donde lo leo.

Respecto al disco siempre me ha llamado la atención, pero no lo he escuchado entero. A los dos artistas se les puede poner pocas pegas

12:32 a. m.  
Blogger Pepe said...

Es curioso, poco antes de colocar la crítica leí que Reggio era norteamericano -yo pensaba que era hindú porque lo había oído o leído hacía tiempo-, así que fui a quitar el error... pero se me olvidó. Menos mal que estás tú para estas cosas (gracias), así que en breve lo borraré de la crítica.

1:17 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

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