19.8.06

MICHAEL GETTEL:
"San Juan suite"

veces la insistencia de un artista por dar a conocer su trabajo da sus frutos con el tiempo a pesar de las dificultades y limitaciones propias de tipos de música tan minoritarias como la instrumental de piano. El éxito de Michael Gettel, profesor de piano nacido en Colorado pero residente en Seattle, se basa en esa insistencia, aunque no precisamente la suya sino la de su cuñado, entusiasmado tras escuchar una cinta casera que Michael regaló en cierta ocasión a su hermano con varias de sus composiciones. Muy cerca también encontró la forma de hacer llegar esa música al público, ya que fue una compañía del propio estado de Washington, Sounding Records, la encargada del lanzamiento en 1987 de su primer álbum, "San Juan suite", un maravilloso compendio de solos de piano inspirado por la exótica belleza de las islas San Juan, situadas en Puget Sound, en la costa pacífica, entre el estado de Washington y Canadá. La distribución corría a cargo de Miramar Recordings, empresa también localizada en la misma zona, que un año después se encargaría de una necesaria reedición, en vista del éxito obtenido por este trabajo de honradas y conseguidas intenciones: "Lo que quiero es tratar de poner a cada persona en ese lugar".

Que Gettel sea estilísticamente un pianista New Age no significa que tengamos que compararlo con otros de los grandes de dicha etiqueta como -al menos lo eran en aquella época- George Winston o David Lanz, posee su propio estilo, desenfadado y muy melódico, pleno de vaivenes a lo largo del teclado, en construcciones alegres, delicadas, relajantes, incluso gusta de incluir elementos naturales, como el rumor del mar o los cantos de las ballenas, y sonidos de nutrias o gaviotas en la obra que nos ocupa, uno de esos discos que venden miles de copias de modo sorpresivo gracias al boca a boca y a la radiodifusión en pequeñas emisoras independientes. En las notas del libreto de "San Juan suite" se resalta que en estas islas siempre hay música, puede ser el sonido del mar, las ballenas, las gaviotas, la brisa... así que Michael Gettel, que autoproduce un disco dedicado a sus padres y compartido con su familia en general, utiliza el piano como un fotógrafo usa una cámara, reflejando las impresiones de este paraíso natural. Hay que destacar notablemente el inicio del trabajo, donde "Sucia/Shallow bay" (sublime partitura de comienzo radiante dedicada a la isla de Sucia -la más grande del archipiélago- y una segunda parte más relajada en la que casi podemos notar el salpicar de las olas), "Orcas" (de sensaciones fogosas, similares a algunas de las mejores composiciones de Scott Cossu) o "Summer rain" (enorme y completísimo corte revelador de recuerdos y emociones muy profundas) son preciosas melodías de piano solo de un virtuoso artista que posteriormente añadiría otros elementos en su música, pero que en esta primera etapa se nos muestra en la total intimidad de su teclado, ofreciendo un álbum digno de escuchas relajantes, que nos lleva a soñar una agradable vida en un entorno paradisiaco como el de las islas San Juan, tan cercanas a la propia Seattle que podemos imaginarlas como lugar de escapada constante de Michael Gettel. De hecho, escuchando el disco se nota que Gettel conoce bien el entorno, lo admira y lo ama profundamente: por ejemplo, "Summer rain" surgió de un día de pesca con un amigo en el que emergió de la nada una impresionante tormenta veraniega, aterradora por momentos pero tan inspiradora que marcó el nacimiento de una espléndida tonada ese mismo día. Sin desmerecer otros cortes de agradable calidad como "The straits" o "Whalesong" (en diálogo con las ballenas, como lo hiciera pocos años antes Paul Winter), así como la animada "Rosario" y la plácida "Drifting", esas tres joyas antes mencionadas del comienzo del álbum le hacen merecedor de un puesto muy alto en el ranking de los discos de piano solo. Narada reeditó el álbum en 1998 con portada diferente y dos temas nuevos, "The kelpie" -un monstruo de los lagos escoceses que Gettel creyó ver en cierta ocasión- y "Watercolors" -inspirada en Eric Satie-, mientras que en 2003 una nueva reedición juntaba el álbum en un solo pack con su continuación, "San Juan suite II", en la colección Narada Classic (en la que también hay reunidos trabajos de Spencer Brewer, Nando Lauria, David Arkenstone, David Lanz -los estupendos "Nightfall" y "Heartsounds"- o Eric Tingstad y Nancy Rumbel). Efectivamente, Narada Productions publicó en 1996 la continuación de esta gran obra, que si bien no posee la capacidad evocadora del primer volumen -el piano de este seatleita no es tan ágil y suelto como lo era diez años atrás-, sí que sigue poseyendo unas estupendas cualidades melódicas, ayudado en esta ocasión por el estupendo bajo sin trastes de Sandin Wilson, de tal forma que este retorno a las paradisiacas islas San Juan parece superar a sus anteriores trabajos desde su fichaje por Narada Equinox ("Places in time", "Skywatching", "The key" y "The art of nature").

En ocasiones calificar como 'bonito' un disco de piano puede sonar a que adolezca de falta de profundidad o intenciones, que sea simple música de documental sobre la naturaleza. "San Juan suite" es un disco bonito, pero es radiante, impresionista, fácil de escuchar ("brillantes solos de piano que danzan con los sonidos naturales de las islas San Juan", decía la publicidad de la compañía), un todo fresco y natural que parece estar poseído por la fuerza de los elementos naturales, cuya interpretación y las sensaciones que transmite dicen mucho sobre el paisaje que describe (estupenda la fotografía de portada de Fred Felleman) y sobre su autor (Gettel afirma que lo que se escucha de fondo en este trabajo no es sólo el sonido del mar y los animales, sino el latido del corazón de las San Juan), un teclista brillante que emergió desde la cuna del grunge, aunque su música sea mucho más emocionante y placentera que la de Nirvana y compañía.



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4 Comments:

Anonymous Jaime said...

Bueno, Pepe, viendo que nadie se anima, y que tu sueles responder a mis comentarios,.... no tengo el disco, tengo otros, y un montón de temas inéditos que pertenecen a distintas recopilaciones y causas. Lo único que puedo decir es que mientras el resto de los músicos de esta corriente se les acababa la creatividad, Gettel siguió con un gran nivel e incluso mejoró.

Veo que suele haber buen rollito en el foro, quedáis y todo. Saludos.

6:06 p. m.  
Anonymous Pepe said...

Reconozco que Gettell tampoco es de mis favoritos, sólo que este disco me gustó. Por lo demás, temas sueltos, me parece que es un artista con clase pero tampoco mucho más.
Lo de la última frase... yo estoy dispuesto a quedar con cualquiera que se pase por Zgza, pero supongo que te refieres al comentario que sobre el concierto de la Kroke le hice a un amiguete de aquí. Veo que hay gente que entra de manera frecuente, y aunque muchos ya erais conocidos por el mundillo Oldfield, hay gente nueva y eso da vidilla, aparte de que a mí particularmente me da ánimos para continuar.

2:06 a. m.  
Blogger Jorge Huape said...

¡Qué tal!

Gracias por la sinopsis y tus aportes personales al mismo. La verdad me ha encantado el feeling que le pone este hombre a sus composiciones. No soy docto en la música, pero me encanta y andaba buscando información al respecto, y pues di con este artículo, aunque ya tiene algunos años... Pero gracias.

10:34 a. m.  
Blogger Pepe said...

Gracias por tu comentario, sois bastantes amigos de Mexico los que leéis el blog, así que gracias a todos.

2:03 p. m.  

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